Manuel Ramos Otero

PUERTO RICO

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Estoy a un año exacto de mi primera muerte

De El libro de la muerte (1985)

Estoy a un año exacto de mi primera muerte

y el dragón de papel anda suelto en la calle.

No hay una sola nube en la escalera

no hay una sola sámpara en la ausencia.

El sol es tan intenso que incinera

la máscara himalaya de la espera.

Casanova

carne recién cortada sobre la boca

como en el otro tiempo fuimos

el gesto detenido del pantano

seremos lo que somos y sabemos

sudando callejones y abandonos.

Termina de acabar esta ciudad

este Bosque Sagrado de murallas.

La última impresión es que no existe

la brújula no encuentra sus zaguanes.

¿Para qué regresar?

La transparente soledad del mar

no tiene la certeza de tu carne.

En el libro de la muerte

De El libro de la muerte (1985)

En el libro de la muerte

el verbo amor nunca fue carne.

La sombra de las tumbas fueron barcos de fuego.

De su ceniza calda de agujeros de viento

por los ojos vacíos van llegando los cuervos.

Estuvo

siempre estuvo

como meneando los narcisos del tiempo.

Viajaba por trenes explosivos con Tauro Adolorido.

Viraba las alfombras de los mares

tan partido y mojado tan crepúsculo y Cristo.

Yo que vengo de bosques.

Yo que soy que parezco que me acuesto en el vino.

Yo que en cruces de robles me suicido.

He conocido al Ángel Azrayel como fui conocido.

III

De Invitación al polvo (1991)

Vuelvo a cantar dejando atrás la muerte

sumándome a la horrible ternura del amor

que ahora llega cuando la vida es tarde

para ser inocente de las guerras futuras.

Vuelvo a la noche eterna de la espera

al prejuicio sagrado de un solo hombre

después de haber hecho la paz

en los atardeceres remotos de la soledad.

Vuelvo al mundo separándome más

habiendo parido otro fantasma

habitante de playas neblinosas

enemigo fugaz de las metáforas.

Y estás aquí.

Prometiendo un amor que rebasa este siglo.

Repartiendo la lluvia sedienta del verano.

Pintor fidelísimo de paredes humanas.

Animal de otro espacio ilimitado.

Tanto reloj sin horas nos seduce

tanta gana inconclusa nos aprieta

tanta ilusión apenas nos inicia

en el lento funeral de nuestra dicha.

Tenemos poco tiempo y pocas cosas:

una alfombra manchada, dos vasos sin memoria,

un teleforio negro, un escondite,

una llave de luz que cierra la tristeza

y un pasado inmediato que ahora nos rechaza.

Caminando perdidos de la mano

de nuevo nos sorprende que tanto amor exista.

X

De Invitación al polvo (1991)

Tus manos José tus dedos José

tus brazos José tus hombros

tus labios José tus besos José

tus ojos José tu pelo

todo en mis manos José

todo tu cuerpo en mis manos

todo tu sudor José para mi único vaso

de carne cristal José de papel y de palabras

como un bolero de barcos que al puerto llegaron.

¿En qué fábrica José te hicieron como te hicieron?

Virgo de barro José huevo de hierro forrado

que no se atreve a nacer

por miedo a ser desplumado

y quiere seguir callado

cayendo de lado a lado

como borracho olvidado

de la Cuba que te trajo

hasta este exilio José

espejo del que te ha amado

y aquí está mi pelo plateado José

y mis besos y mis labios

y mis hombros y mis brazos

y mis dedos y mis manos

todo sudado José poema y cuerpo sudados.

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