Magali Alabau
CUBA
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Fecha de nacimiento
1945
Ciudad de nacimiento
Cienfuegos
Fecha de defunción
(Vive)
Ciudad de defunción
—
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Clitemnestra
De Electra, Clitemnestra (1986)
Los escalones de piedra se hacen piedras.
Despacio.
Cuando vuelva
con sangre se lavará a mi hija.
Egisto, clávate en mis piernas.
Corrompe mi vientre.
Sácame la noche.
Entiérrame la furia.
Golpea en un galope.
Destiérrame,
sacude la capitulación del hombre y la mujer.
Espanta, ejecuta.
Las dos mujeres son la misma…
De Dos mujeres (2011)
Las dos mujeres son la misma
pérfida cara de su exigente
yo envalentonada,
llenando de aire las orejas,
creciendo la pechuga en ese pecho
donde sale la otra, la huérfana que cae
entre las piedras que dejan cruzar hacia el peligro.
Una levanta el brazo en casi aquel un saludo conocido,
la otra, camina insegura hacia la guerra.
Paso mal dado, aun así, es obra suya extirpada desde adentro
con tripas, corazón, susurros, latitud de dos.
Una sale horrorizada del aire o del viento o de la racha
que tumba los arbustos, la otra, se encorva señalando
la vuelta a la manzana, el radio con noticias repetidas,
el caldo ácido que saborea la llama innata de purificación.
Voy a darle de comer a mi monstruo.
Alto, salvaje, con pelos desollados de bacteria,
máscara de hojas pegadas en la cara.
Oso monstruoso que rescalda sus nalgas en esa poca
agua acumulada, inmunda verde, apretada entre las piedras grandes;
las pequeñas se cuelgan de sus labios mientras de lejos saliva
la pútrida comida que le llevo.
Tu amor de esfinge, exaltación y seguro de vida
me conducen a un pequeño infierno de piso cuadrado,
anfitrión que debo lamer a cada rato pues me acuerda
una muerte permanente y diaria. De reojo te miro,
qué altanera, qué larga la cola, qué pico tan cerca de la cuchilla
o la tijera cosiendo mapas para mi entendimiento,
dictando la voluntad de un diablo diminuto,
la fiel claridad de tu mandato.
Efigie que has prometido sorpresas ocultas,
regalos proféticos mientras limpio las telúricas paredes
de tus manos, rodeada aún de telaraña mustia y moho,
apagada de objetos, me ordenas bajar más la cabeza.
¿Cómo atravesar las piedras diariamente, darle fe a mi monstruo,
descender sin miedo a lo salvaje? Angularmente te percibo,
me sorprendo de cómo apuro el paso y me concentro en huellas
diletantes que se mueven porque no existe resistencia.
Y ¿si me caigo? ¿Me esperaría la trinchera de agua
que entrecruza el camino?
Si nos hubiéramos querido…
De Mordazas (2019)
Si nos hubiéramos querido.
Si hubieras dejado a un lado
cualquier ambición.
Si hubieses dejado de mirarte al espejo,
ese incesante
instrumento de distancias
y esperas. Yo creí que era de arena,
sin forma, yeso blanco,
polvo, churre, cualquier elemento
pero no persona.
Todavía no lo soy.
A punto de partir
sin enterarme de cómo fue
ni quién soy. No me acuerdo de mí
pero sí de ti.
Qué desventaja
no haber caminado contigo en el parque
ni alrededor de la casa.
Te ensañaste
en imponer la ficha del destino.
Querías que fuera un ojo partido
que interpretara gestos
que no conocía.
Cargo conmigo odio.
Me pesa y no puedo soltarlo.
Todas las mujeres tienen algo tuyo.
Los labios, el peinado,
el color del cabello,
la sonrisa, el mal humor
y ese mundo estrecho
de llanto y expresiones que yo digerí
para calmarte.
Fui tu contrincante,
apacigüé tu sufrimiento,
acarreé las palabras
que no me pertenecían.
Me empequeñeciste en el único
lugar destinado a los enfermos, la cama.
La cama por el día junto a un radio viejo
con música que sólo podía tocarse
cuando no estabas.
Como ráfaga apagabas
el único consuelo,
la música funeral.
La palabra
que no puedo elucidar:
Perdón.
He perdido
los dientes en tal lucha.
Dos mujeres
destrozándose.
Infelicidad,
esa nota rojiza
que nos sale de las piernas.
Una le da golpes a la otra,
la otra cobrará las cuentas
con las otras.
Un ser lleno
de palabras obscenas
capaz de humillar el espacio
con gritos y maldiciones.
Vinagre en el cuerpo.
No puedo mirarme.
Tu aborrecimiento
se ha convertido en mío.
Cuál salida,
cuál oración,
cuál prescripción
para escapar de las llamaradas
intensas que me sofocan.
Tengo humo en la garganta.
Me consume y me ciega.