David Ledesma Vásquez

ECUADOR

Consultar poemarios en catálogo

Extraño

De Gris (1958)

Alguien que ignoro con mi voz

pregunta y hay otro ser en mí

que le responde.

María Granata

Un hombre a quien jamás he conocido

visita una ciudad que ya no existe

—largo sabor de muerte le atraviesa

de parte a parte la sonrisa amarga—;

entra a una casa donde nunca ha estado

y se sienta a esperar que nadie llegue.

Sobre mi corazón suenan sus pasos.

El espejo

De Triángulo (1960)

Estuve aquí.

Me ahogaron contra el muro.

Alguien dijo mi nombre en esa puerta

gitando un pañuelo sin colo

vo que estaba ciego me tragu

el grito a chorros verdes de silencio.

Conozco ya tu voz.

Yo estuve aquí.

Desde hace años que muero y resucito.

Nadie me ve morir.

No me conocen

quienes creen que soy yo el que pregunto:

—¿Por dónde pasa el bus?...

—¿Me presta un fósforo?...

Ceñido al sexo.

A su materia oscura.

Comprando la cadera atormentada.

El labio.

El alarido.

El mordisco.

Gimiendo por la sal de la entrepierna.

Yo estoy allí.

Yo soy David.

¡Estoy gritando!

Soy yo que vuelvo.

La escalera oprime

angustiada de amor mis dos zapatos.

¡Oh, amarradme, amarradme —joh, sí!—, amarradme!

Los huesos ya no bastan.

Nada basta.

Ni la boca.

Ni el ojo.

Nada basta.

Necesito más cuerdas.

¡Amarradme

porque estoy rodando hacia el vacío!

Yo soy.

Yo estoy gritando.

Parado aquí.

Están sordos. No me asisten.

Y muero cuerpo adentro sin decirlo.

Aullando, sí.

Mordiendo.

Combatiendo.

El retrato

De Triángulo (1960)

Puedo decir que en el silencio habito.

Elemental.

Agudo.

Impenetrable.

Y en el silencio de la casa muero.

Clavado a cuatro muros.

Desolado.

Pero si el tacto.

Si el sudor.

Si el nervio.

Oprimen contra el hueso su ancho labio.

Si la mirada cae entre las piernas.

La boca muerde.

Sangra todavía.

Y el corazón a veces se levanta.

Y lucha.

Y se resiste.

Y cae de nuevo.

Si la muerte

es derrumbarse entero por adentro.

Y caminar porque los pies se mueven.

Porque la calle se retuerce abajo.

Ya no vale correr.

Pedir auxilio.

Contar mentiras.

Ni llorar.

No vale.

Porque hoy recuento 27 muertes.

Anterior
Anterior

Cristina Peri Rossi

Siguiente
Siguiente

Diana Bellessi