David Ledesma Vásquez
ECUADOR
-
Fecha de nacimiento
17 de diciembre de 1934
Ciudad de nacimiento
Guayaquil
Fecha de defunción
30 de marzo de 1961
Ciudad de defunción
Guayaquil
-
Richard Marcelo Jiménez Almeida
Extraño
De Gris (1958)
Alguien que ignoro con mi voz
pregunta y hay otro ser en mí
que le responde.
María Granata
Un hombre a quien jamás he conocido
visita una ciudad que ya no existe
—largo sabor de muerte le atraviesa
de parte a parte la sonrisa amarga—;
entra a una casa donde nunca ha estado
y se sienta a esperar que nadie llegue.
Sobre mi corazón suenan sus pasos.
El espejo
De Triángulo (1960)
Estuve aquí.
Me ahogaron contra el muro.
Alguien dijo mi nombre en esa puerta
gitando un pañuelo sin colo
vo que estaba ciego me tragu
el grito a chorros verdes de silencio.
Conozco ya tu voz.
Yo estuve aquí.
Desde hace años que muero y resucito.
Nadie me ve morir.
No me conocen
quienes creen que soy yo el que pregunto:
—¿Por dónde pasa el bus?...
—¿Me presta un fósforo?...
Ceñido al sexo.
A su materia oscura.
Comprando la cadera atormentada.
El labio.
El alarido.
El mordisco.
Gimiendo por la sal de la entrepierna.
Yo estoy allí.
Yo soy David.
¡Estoy gritando!
Soy yo que vuelvo.
La escalera oprime
angustiada de amor mis dos zapatos.
¡Oh, amarradme, amarradme —joh, sí!—, amarradme!
Los huesos ya no bastan.
Nada basta.
Ni la boca.
Ni el ojo.
Nada basta.
Necesito más cuerdas.
¡Amarradme
porque estoy rodando hacia el vacío!
Yo soy.
Yo estoy gritando.
Parado aquí.
Están sordos. No me asisten.
Y muero cuerpo adentro sin decirlo.
Aullando, sí.
Mordiendo.
Combatiendo.
El retrato
De Triángulo (1960)
Puedo decir que en el silencio habito.
Elemental.
Agudo.
Impenetrable.
Y en el silencio de la casa muero.
Clavado a cuatro muros.
Desolado.
Pero si el tacto.
Si el sudor.
Si el nervio.
Oprimen contra el hueso su ancho labio.
Si la mirada cae entre las piernas.
La boca muerde.
Sangra todavía.
Y el corazón a veces se levanta.
Y lucha.
Y se resiste.
Y cae de nuevo.
Si la muerte
es derrumbarse entero por adentro.
Y caminar porque los pies se mueven.
Porque la calle se retuerce abajo.
Ya no vale correr.
Pedir auxilio.
Contar mentiras.
Ni llorar.
No vale.
Porque hoy recuento 27 muertes.