Cassandra Rios
BRASIL
-
Fecha de nacimiento
3 de octubre de 1932
Ciudad de nacimiento
São Paulo
Fecha de defunción
11 de agosto de 2002
Ciudad de defunción
São Paulo
-
Traducciones de Sebastián González
A lágrima que me desce pela face…
De Minha Metempsicose (1964)
A lágrima que me desce pela face
faz ruido em minha pele
e estremece!
Não devo chorar!
Há um grito no silêncio
do soluço mudo
que vibra o coração —
e o sangue em tumulto
estufa
palpita
nas veias de aparência tão azul —
quando rasgadas:
vermelhas como brasas
fogo a arder na carne!
Soluço
e tenho medo
a inconsciência que vem
traz coisas nauseantes:
o ontem que se transmuda
em confusão de pesadelos
no reverso das coisas
como palavras reflexas nos espêlhos!
Quero silêncio
e não existe!
Estremece a catástrofe
em trovoadas.
La lágrima que cae por mi cara…
De Minha Metempsicose (1964)
La lágrima que cae por mi cara
hace un ruido en mi piel
¡y estremece!
¡No debo llorar!
Hay un grito en el silencio
del sollozo mudo
que vibra el corazón —
y la sangre en tumulto
hierve
palpita
en las venas de apariencia tan azul —
cuando rasgadas:
rojas como brasas
¡fuego ardiendo en la carne!
Sollozo
y tengo miedo
la insconsciencia que viene
trae cosas nauseabundas:
el ayer que se convierte
en confusión de pesadillas
en el reverso de las cosas
¡como palabras reflejadas en los espejos!
Estremece la catástrofe
en chaparrones.
Era Safo!…
De Minha Metempsicose (1964)
Era Safo!
O rosto venerável sorria!
E a cabeleira em madeixas graciosas,
despenteadas pela brisa que soprava leve,
impregnou todo o ar
de um embriagante
perfume de rosas!
A alma, o corpo, o ouvido, a bôca
tudo em mim invadido por emoções,
ardia em febre num furor que excitava,
como se da sua alma feita de voluptuosidade
à minha alma transmigrasse
a essência do êxtase e do desejo,
numa guerra inesperada dos sentidos!
Trêmulo, o archote na mão da Noite,
respingava lucernas
num céu que se pintalgava de luz.
E os seus cavalos negros, atiçados
puxavam para o infinito.
o alado carro de ébano.
Vi as mãos de Safo
insinuantes, líricas, seráficas,
erguerem-se como notas musicais
de címbalos, repentinas —
e como se tangessem as cordas sonoras
de uma cítara
seus dedos feitos de mistério e de harmonia,
teceram em cada fio dos meus cabelos
um arrepio!
¡Era Safo!…
De Minha Metempsicose (1964)
¡Era Safo!
¡El rostro venerable sonreía!
¡Y la cabellera, en madejas graciosas
despeinadas por la brisa que soplaba suave
impregnó todo el aire
de un embriagante
perfume de rosas!
¡El alma, el cuerpo, el oído, la boca
todo en mí invadido por emociones,
ardía en fiebre en un furor que excitaba,
como si de su alma hecha de voluptuosidad
a mi alma transmigrase
la esencia del éxtasis del deseo,
en una guerra inesperada de los sentidos!
Trémula, la antorcha en la mano de la Noche,
respingaba luceros
en un cielo que salpicaba de luz
y sus caballos negros, atizados
empujaban hacia el infinito
el alado carro de ébano.
Vi las manos de Safo
insinuantes, líricas, seráficas,
levantarse como notas musicales
de címbalos, repentinas —
y como si tañesen las cuerdas sonoras
de una cítara
sus dedos hechos de misterio y de armonía
tejieron en cada hilo de mis cabellos
¡un escalofrío!
Tôdas as mulheres!…
De Minha Metempsicose (1964)
Tôdas as mulheres!
Vinde!
Quero ensinar-vos a arte de amar.
Sou discípula de Safo
Sou o que ela foi,
aprendi palavras de amor
no Templo de Lesbos.
Cantarei meus versos cascateantes...
quero ser a sereia,
a ninfa da montanha dos amantes,
a musa que empolgou a Hélada inteira,
para empolgar-vos com o meu amor.
Trago verbenas colhidas dos jardins de Eifeso,
flores que brotaram das lágrimas caídas
das estrêlas vivas.
Trago poeira de astros
um chão de púrpura,
para tecer
por onde passarão as amantes de Afrodite.
Tenho na garganta gemidos sufocados —
para cantar no dia dos beijos.
Trago nos dedos
o mistério dos gôzos das afrodísias.
Bates deixou sua túnica de impudicícia
e desprendeu-se dos prazeres infames
para ensinar-me as caricias divinas.
¡Todas las mujeres!…
De Minha Metempsicose (1964)
¡Todas las mujeres!
¡Vengan!
Quiero enseñarles el arte de amar.
Soy discípula de Safo.
Soy lo que ella fue,
aprendí palabas de amor
en el Templo de Lesbos.
Cantaré mis versos en cascada…
quiero ser la sirena
la ninfa de la montaña de los amantes,
la musa que fascinó a la Hélade entera,
para fascinarlas con mi amor.
Traigo verbenas recogidas de los jardines de Éfeso,
flores que brotaron de lágrimas caídas
de las estrellas vivas.
Traigo polvo de estrellas
un suelo de púrpura,
para tejer
por donde pasarán las amantes de Afrodita.
Tengo en la garganta gemidos sofocados —
para cantar en el día de los besos.
Traigo en los dedos
el misterio de los gozos de las afrodisias.
Bates* dejó su túnica de impudicicia
y se desprendió de los placeres infames
para enseñarme las caricias divinas.