Carmen Ollé
PERÚ
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Fecha de nacimiento
29 de julio de 1947
Ciudad de nacimiento
Lima
Fecha de defunción
(Vive)
Ciudad de defunción
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Cuerpo y afecto en Noches de adrenalina (1981) de Carmen Ollé
Camilo Camilo Rubén Fernández-Cozman (et. al.)
Erotismo y espacio en Noches de adrenalina de Carmen Ollé: una lectura de Bataille y Bachelard
Carlos Villacorta
Frágil ante lo inmundo…
De Noches de adrenalina (1981)
Frágil ante lo inmundo
lo inmundo considerado como una débil respuesta
del ser cotidiano ante sus mezquindades
me sorprendo en una ciudad cuyo nombre
ni la humedad pegada a los muros ancianos
ni sus palomas tísicas
me importan
como estar en su imagen de plástico
hundiéndome en La Defense
o
perdida en el ardor de su pasado
ah pureza frescor de lo marchito
toneladas de plumas nos cubren
nos desnudan en tu presencia
y tú ciudad donde hoy habito
¿naufragas o emerges de mi
calidoscopio?
A pocos metros de la estación moderna me habita
en pequeñas áreas mal ventiladas
campiñas fantasmales donde uno (de pocos ingresos)
atraviesa la tarde de un verano desolado
desde sólo un ángulo
-lo maravilloso de la tarde su caricia en el sexo es la de un espectro
y amo esa tarde como en un film.
El ardor del pasado descansa en la infancia
pero no puedo ocuparme largo rato de esta transparencia
y no deseo edificar una infancia
lo maravilloso es la rama torcida
que se eterniza en un material innoble (chatarra)
esta falta de flores lo es sobre la tarde gris.
Apoyada en tus brazos:
de las viejas Bastillas
nace tu sonrisa más fresca
y mis partes están irritadas con fluidos verduscos
como tonos impresionistas
caminando para aprehender el rígido otoño en el Louvre
el sentimiento de piedra de la Venus egipcia
o el gesto de bronce de una pierna de gladiador
—sótanos y galerías de tesoros robados—
camino, palpo el tubérculo de los recuerdos
mi cuerpo de niña
el silencio rígido
de la pureza
nada de entonces puede penetrarme en el miedo
como esta ciudad en la usura.
La sirena de un barco: alegría y tristeza de irse…
De Noches de adrenalina (1981)
La sirena de un barco: alegría y tristeza de irse
no estar entre líneas
o en la mirilla de la pistola
ser el desconocido que deja su luz encendida
y un tenue tica tica en la sala
una máquina de escribir
somieres:
la raja
y
el glande
un domingo
cualquier pasión de noche vencida por el sueño
fatiga de desaguar tanto excremento de niño
que ya no produce náuseas (extremo del hábito)
el límite para perder su efecto: el desmayo
la caca nueva y desconocida recobra su poder
él ofrece todo lo imposible
dando la espalda o lo mejor de su ardor
¿por qué entonces esta desesperación por alcanzar
el ardor?
¿y ha de ser impotencia todo lo que hoy no es
posible?
La entrega se evapora como un insecto
que se posa en el laberinto del oído
al apagar la luz cesan las moscas de joder
pero acuden los zancudos
ser una desconocida
un sátiro en la multitud apretada
ser mi madre orando
mi hermana media hora
abro mi fantasía y la encuentro deliciosa
gozo su cuerpo como otra mujer
esta mujer es mi rival
lejos de lo ambiguo o lo concreto:
yo he sido tocada en ellas
no soy bondadosa su digo:
yo he gozado con ellas.
Lo que en la realidad es temible,
¿resulta excitante en la imaginación?
Oración
De Todo orgullo humea la noche (1988)
Dime tú —elegido entre los más diestros— si aún
conservas el dulce estilo del amor.
Puesto que ha llegado la primavera y veo
que empiezas con alegría a derramar tus
besos, y mi piel está tibia.
Con la misma sustancia y velocidad que
aparecen orquídeas y geranios
tus besos tienen la propiedad de servir
a tus placeres
y a quien va en busca del amor.
Vengan pues fieles a nosotros
placer y amor,
somos aún jóvenes y fuertes.