Carmen Ollé

PERÚ

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Frágil ante lo inmundo…

De Noches de adrenalina (1981)

Frágil ante lo inmundo

lo inmundo considerado como una débil respuesta

del ser cotidiano ante sus mezquindades

me sorprendo en una ciudad cuyo nombre

ni la humedad pegada a los muros ancianos

ni sus palomas tísicas

me importan

como estar en su imagen de plástico

hundiéndome en La Defense

o

perdida en el ardor de su pasado

ah pureza frescor de lo marchito

toneladas de plumas nos cubren

nos desnudan en tu presencia

y tú ciudad donde hoy habito

¿naufragas o emerges de mi

calidoscopio?

A pocos metros de la estación moderna me habita

en pequeñas áreas mal ventiladas

campiñas fantasmales donde uno (de pocos ingresos)

atraviesa la tarde de un verano desolado

desde sólo un ángulo

-lo maravilloso de la tarde su caricia en el sexo es la de un espectro

y amo esa tarde como en un film.

El ardor del pasado descansa en la infancia

pero no puedo ocuparme largo rato de esta transparencia

y no deseo edificar una infancia

lo maravilloso es la rama torcida

que se eterniza en un material innoble (chatarra)

esta falta de flores lo es sobre la tarde gris.

Apoyada en tus brazos:

de las viejas Bastillas

nace tu sonrisa más fresca

y mis partes están irritadas con fluidos verduscos

como tonos impresionistas

caminando para aprehender el rígido otoño en el Louvre

el sentimiento de piedra de la Venus egipcia

o el gesto de bronce de una pierna de gladiador

—sótanos y galerías de tesoros robados—

camino, palpo el tubérculo de los recuerdos

mi cuerpo de niña

el silencio rígido

de la pureza

nada de entonces puede penetrarme en el miedo

como esta ciudad en la usura.

La sirena de un barco: alegría y tristeza de irse…

De Noches de adrenalina (1981)

La sirena de un barco: alegría y tristeza de irse

no estar entre líneas

o en la mirilla de la pistola

ser el desconocido que deja su luz encendida

y un tenue tica tica en la sala

una máquina de escribir

somieres:

la raja

y

el glande

un domingo

cualquier pasión de noche vencida por el sueño

fatiga de desaguar tanto excremento de niño

que ya no produce náuseas (extremo del hábito)

el límite para perder su efecto: el desmayo

la caca nueva y desconocida recobra su poder

él ofrece todo lo imposible

dando la espalda o lo mejor de su ardor

¿por qué entonces esta desesperación por alcanzar

el ardor?

¿y ha de ser impotencia todo lo que hoy no es

posible?

La entrega se evapora como un insecto

que se posa en el laberinto del oído

al apagar la luz cesan las moscas de joder

pero acuden los zancudos

ser una desconocida

un sátiro en la multitud apretada

ser mi madre orando

mi hermana media hora

abro mi fantasía y la encuentro deliciosa

gozo su cuerpo como otra mujer

esta mujer es mi rival

lejos de lo ambiguo o lo concreto:

yo he sido tocada en ellas

no soy bondadosa su digo:

yo he gozado con ellas.

Lo que en la realidad es temible,

¿resulta excitante en la imaginación?

Oración

De Todo orgullo humea la noche (1988)

Dime tú —elegido entre los más diestros— si aún

conservas el dulce estilo del amor.

Puesto que ha llegado la primavera y veo

que empiezas con alegría a derramar tus

besos, y mi piel está tibia.

Con la misma sustancia y velocidad que

aparecen orquídeas y geranios

tus besos tienen la propiedad de servir

a tus placeres

y a quien va en busca del amor.

Vengan pues fieles a nosotros

placer y amor,

somos aún jóvenes y fuertes.

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