Amanda Castro
HONDURAS
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Fecha de nacimiento
12 de octubre de 1962
Ciudad de nacimiento
Tegucigalpa
Fecha de defunción
18 de marzo de 2010
Ciudad de defunción
Tegucigalpa
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IX
De “Ars Poética”, Quizás la sangre (1997)
Aguardándote en el silencio de la noche
aún no puedo pronunciarte de corrido
se me descascaran estas palabras inútiles
en la mitad del día
como si algo pequeñito pero vital
me brotara de las sienes a los labios a los dedos
y al papel
Cada cosa que tengo está ya nombrada
o la nombro
en tu nombre
como inválidos helechos
que jamás dejan el río
Cada cosa que digo eres tú
y cuando hablo de Honduras
te invoco
amplia ancha
dolida pálida y dolorosa
y las palabras se me escapan como éstas
III
De Poemas de amor propio y de propio amor (1990)
Esta rabia tiene la validez del sol
la precisión del brote de un helecho
la claridad de una ceguera que se agota
Esta rabia de hoy es
el despertar
de mi respeto
de mi vuelo pasajero y preciso
de mi
palabra —mujer.
IX
De “De suicidios y rupturas…”, Quizás la sangre (1997)
Cómo se atreven a decir
que soy la mierda del mundo
que se quemará en el infierno
por amarte
mujer
Si ellos
que decían tener el verdadero derecho de poseerte
inventaron la picana
para tu vientre
te mantuvieron preñada en una cárcel
para vender tu hijo a un hombre rico
te acusaron de estar loca
porque buscabas a tu hijo en las plazas
y en las veredas
Cómo se atreven a decir
que Dios jamás habrá de bendecir
mi unión
a esta otra mujer
que jamás me levantó una mano
que después de mil hombres
fue la única que me enseño a reír
“—como un animal que ha sido puesto en libertad—”
Esta mujer
que es un espejo
Nosotras jamás lanzamos una bomba
Ni en el nombre de DIos
Ni de la raza
Ni de la patria
Y menos
de la revolución
Nosotras
Escuchamos en la sangre
su brutal eco subterráneo
Nosotras nunca dijimos
“quémenlas por traidoras”
ni arrojamos la primera piedra
Nosotras
ni siquiera nos atrevimos
a gritarles a la cara
que la mierda del mundo
la parieron ellos
con su “verdad divina”
a Gloria Anzaldúa
De El paso de la muerte (2006)
—poema para una mujer
famosamente desconocida—
Me impresionó
su voz
hará unos quince años
explicándonos en la catedral de la enseñanza
por qué había de hablar
del color y las mujeres
y de nuestra sexualidad
para traspasar los bordes
como quien se sienta en la verja
o se cruza la malla
—al otro lado de las cosas—
Nos enseñó a todas
con su punzante dedo en la llaga
y la ternura en las palabras
un pasado ancestral
que nos marca y nos ubica
desubicándonos en esta especie
Me impresionó el color de su piel
descubriéndose en la mía